Diseño web en El Astillero y Guarnizo
En El Astillero el cliente que decide casi nunca es el vecino: es un jefe de compras o un responsable de mantenimiento que necesita un proveedor y no quiere jugársela. Ese señor te busca en Google antes de meterte en su lista. Si lo que encuentra es una página de Facebook parada desde hace años, sigue mirando.
La web de una empresa de aquí no necesita eslóganes, necesita datos. Qué haces exactamente, con qué maquinaria, qué volúmenes o medidas manejas, a qué sectores has servido y a quién llamar un martes a las ocho de la mañana. Un formulario que acepte adjuntos vale más que cualquier frase bonita, porque el presupuesto llega con un plano o una lista de referencias.
Lo que suelo montar en Guarnizo y el polígono: página de capacidades por proceso, fichas de trabajos hechos —aunque sea sin nombrar al cliente—, certificaciones si las tienes y contacto directo con la persona que responde. Ni carrusel ni blog. Mira Click & Cargo: producto técnico contado para que lo entienda cualquiera.